El problema Nº 1 de nuestras colmenas.
El nombre completo de este ácaro que parasita nuestras abejas es varroa destructor. Una especie de garrapata que se sube a ellas. Dentro de la colmena se «engancha» a las larvas cuando están a punto de ser operculadas y ya se queda agarrado cuando es adulto. También pueden entrar a la colmena.
Se cree que la entrada de ácaros ocurre sobre todo en el otoño cuando colmenas infestadas de varroa comienzan a colapsar y sufren pillaje por parte de otras colonias.
Actualmente suelen hacerse uno o dos tratamientos anuales para reducir los niveles de varroa. ¿Funcionan? ¿Son realmente necesarios en todas las colmenas? ¿Se deberían atrasar o adelantar?
Hay algo clave en este asunto que muy pocos apicultores hacen: Monitorizar la varroa.
Sabiendo cómo se están defendiendo nuestras colmenas de los ácaros de varroa podremos adelantar un tratamiento en un momento dado, atrasarlo o incluso (si tenemos la certeza de que nuestro método de contar la varroa es fiable) no tratar hasta que sea necesario. Esto, para los más avanzados, puede llevarnos a reproducir reinas de esas colmenas para ir haciendo año tras año colmenas más resistentes a este ácaro.